La espectacularidad y el peligro de los barcos voladores que pugnarán por la Jarra de las Cien Guineas en la 36ª Copa América, en aguas de Auckland (Nueva Zelanda) en 2021, quedaron fielmente plasmados en la imagen que el Luna Rossa compartió la semana pasada (ver abajo). En la fotografía, el monocasco AC75 italiano está prácticamente fuera del agua, tan sólo una parte de la popa recuerda que es un barco y no un avión. O un cohete. Porque, según los expertos, el ángulo de despegue es mayor que el empleado por un avión comercial cuando abandona un aeropuerto. Este fenómeno ya ha sido bautizado como “salto al cielo”.

“De repente, salta casi por completo antes de estrellarse de nuevo en el agua con la elegancia y grandeza de una ballena jorobada“, describe el periodista Richard Gladwell en Sail World.

Gladwell recuerda que los foils del AC75, los apéndices que obran el milagro de levantar los 7.500 kilos del casco por encima de la superficie del agua, se diferencian notablemente de los foils de los catamaranes AC50 y AC72. El nuevo sistema se asemeja más al ala de un avión con aletas controladas por la tripulación en la parte posterior. En resumen, como los flaps de las alas de una aeronave.

Por su parte, Voiles et Voilers, habló sobre el incidente, ocurrido durante un entrenamiento en Cagliari (Cerdeña) con un viento de unos 10 nudos, con el entrenador del equipo italiano. Philippe Presti explica que el AC75 del Luna Rossa acababa de completar una “virada demasiado alta“.

“En esta clase de barco, cuando sales de una virada, está alrededor de 130 grados en comparación con el viento real.”, continúa Presti, quien indica que en ese momento la vela se hincha, situación que el timonel puede corregir bajando la proa. En el caso de la imagen del despegue del Luna Rossa, “el ángulo era de 120 grados, lo que acercó al AC75 a lo que llamamos zona de potencia. Las fuerzas ejercidas en el aparejo son con ese ángulo estrecho más violentas”. En un momento dado, el foil de sotavento genera más potencia, impulsando la proa hacia arriba, mientras que en popa el timón deja estar operativo, produciéndose en escasos segundos el “salto al cielo”:

El del Luna Rossa no es el único caso. En diciembre, el AC75 del Team New Zealand también saltó súbitamente, cayó de costado y acabó volcando. Eso sí, en menos de cinco minutos el velero estaba adrizado y listo para continuar con el entrenamiento.

Visto lo visto, a partir del 15 de febrero de 2021, cuando comience la serie de selección de desafíos (Copa Prada) que determinará quién se enfrenta al defensor del trofeo, la emoción estará más que asegurada con duelos de altos vuelos.

Nauta 360

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